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Caldos y consomés, que llega el frío.

Llegáis a casa del trabajo y tenéis el cuerpo destemplado, con ganas de descansar tranquilamente y cenar ligero.

caldo 300x173 Caldos y consomés, que llega el frío.Pues bien, aquí van las variantes principales de caldo: pollo y ternera.

Ponéis al fuego medio una olla alta, con el fondo cubierto de aceite (que no llegue ni a un dedo).

Todo se basa en un apio, un puerro, una zanahoria, una patata, un nabo, una cebolla, un diente de ajo, todo ello pelado y troceado, con excepción del diente de ajo, que lo echáis entero y sin pelar.

Cuando el aceite ande humeando, le echáis todo lo que acabáis de trocear, más el ajo. Dejáis que se dore unos minutos (dadle vueltas!!) y, a continuación, le echáis (y esto va por variantes):

  • Si queréis caldo de ternera, un trozo de morcillo de ternera y un hueso de ternera para caldo (podéis pedirlo así en la carnicería).
  • Si queréis caldo de pollo, una zanca de pollo y un hueso de jamón. Dejáis también que se tuesten un poco con el calor que suba del aceite y la verdura…

Dos o tres minutos después echáis agua hasta que lo cubra todo y un poco más (depende de la cantidad de caldo que queráis, contando con que siempre se evapora algo, y dependiendo de lo fuerte o rebajado que lo queráis).

Subís el fuego a medio-alto (en números, del 0 al 12, ponedlo al 9) y hala, esperáis que rompa a hervir. Le tenéis que poner la tapa, pero mejor que la pongáis torcida y dejéis una rendija para el vapor, para que no rebose el caldo al hervir. Según cómo lo queráis de fuerte o no, lo dejáis una hora, hora y media o dos horas.

Luego os toca sacar el caldo y quitar todo lo que ha servido para hacerlo. Podéis sacar algo de caldo con un cacillo, para que la olla pese menos, y luego volcar la olla con la tapa en una más pequeña. La tapa os servirá para que sólo pase el caldo.

Con lo que sobra y está cocido podéis (quitando los huesos, claro) hacer un puré, aunque quedará un poco insípido, porque toda la sustancia os la habéis llevado en el caldo.

Parte del caldo (preferiblemente el de pollo) puede servir para un risotto, así que lo echáis al congelador y lo procuráis gastar, aunque esté congelado, en menos de mes y medio. Si al sacarlo del congelador veis que ha cogido escarcha, no lo uséis, ¿vale?

Si por casualidad veis que el caldo se reduce mucho y os va a quedar poco caldo y muy concentrado, podéis echar más agua. Lógicamente, dejará de hervir unos minutos, para luego volver a romper a hervir. Cosas de la Física.

Cuando vayáis a servir cada taza, que cada cual le ponga la sal a su gusto.

Bon apetit.

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