Los países “normales”.

A propósito del empleo de las lenguas cooficiales en el Senado, Mariano Rajoy dijo anteayer que “esto en los países normales no pasa”.

“Los países normales” suena a explorador en el “África negra”, llevando las “bonanzas” del mundo civilizado. Huele a rancio.

¿Qué son los países normales?

En los países normales la oposición pacta con el gobierno las reformas económicas.

En los países normales, los gobiernos conservadores no mienten sobre el mayor atentado terrorista de la historia de cada país normal.

En los países normales, nadie se opone a leyes que abogan por la igualdad de la mujer.

En los países normales, la oposición no usa el Tribunal Constitucional como la vuelta de tuerca de su minoría.

En los países normales, los partidos de la oposición no ponen en duda la lucha del Gobierno contra el terrorismo, ni relacionan veladamente al partido del Gobierno con supuestas complicidades con terroristas.

En los países normales, los ex-presidentes con bigote son respetuosos con los que le suceden en el cargo.

En los países normales, no se criminaliza a los inmigrantes como medio para ganar un puñado de votos.

En los países normales, ninguna religión tiene el apoyo de un partido político para mantener privilegios por encima de otras.

En los países normales, el líder de la oposición no se concentra en la plaza de Colón delante de sus mesnadas, como Mussolini en el balcón de la piazza Venecia.

¿Qué es un país normal? ¿quién contribuye más a que este país no sea aún normal en muchas cosas?

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Tierno Galván, 25 años después.

No voy hoy a añadir nada. Se ha escrito estos días, estas fechas, a propósito de. Quizás otro día escriba alguna reflexión.

El recuerdo se me viene hoy de un modo físico, repasando algún papel que anda en mi casa.

tierno bando 19860120 Tierno Galván, 25 años después.

(Gracias a mi madre, por conservarlo).

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Aznar, ese hombre.

Hay un problema con los ex. Y esto no es un artículo sentimental.

El problema real se da cuando un ex-presidente se dedica desde que deja el cargo a difamar no sólo al principal Partido oponente, sino a su propio país. Regulamos sus incompatibilidades, les damos unos ingresos que compensan esas incompatibilidades, les añadimos unos honores, unos privilegios, una seguridad  e incorporamos unos nombramientos, como el de Consejero de Estado.

Pero el problema viene en el abuso de confianza, que es tanto o incluso mayor que el abuso de la información que ha conocido por razón de su cargo y que es el motivo principal de las incompatibilidades que se le imponen. El abuso de confianza reside en ejercer de Consejero de Estado a los únicos efectos de emitir informes desfavorables sobre las leyes del Gobierno que le ha sucedido, y no ejercer el cargo para mucho más.

El problema viene cuando abusa de la confianza que se deposita en él y se te presenta en la valla de Melilla a poner en solfa la política exterior del actual Gobierno. O cuando coge una tribuna y pone en duda la solvencia de las cuentas públicas cuando el Gobierno y el sector económico y empresarial ya han acordado remar juntos y vender la llamada “marca España” superando las diferencias. Que estas cosas las haga Rajoy, como líder de la oposición, puede ser objeto de reprobación, pero aún tiene la “legitimidad” (dudosa, pero algo más que la de Aznar) de ser el líder de la oposición.

Pero que alguien se prevalga de su posición y privilegios para socavar la credibilidad de España, bajo la excusa blanda de que se está metiendo con el Gobierno, debe comportar unas consecuencias.

Si se va a dedicar a la política activa porque se ha dado cuenta de que Rajoy va a seguir ahí con Cascos y sin él, si decide volver a saltar al campo, no puede tener privilegios de ex. Si se limitara a ser un apoyo, a prestar su colaboración, un mitin aquí, la clausura de unas jornadas allí, todo quedaría en el campo de la buena fe, pero cuando del apoyo se pasa a un plano activo, y más haciendo un daño al país y a la política actual, no tendríamos por qué tratarle con respetos de ex-presidente, sino tratarle como aquello que es, como lo que actúa: un político opositor en activo, por cierto de la peor especie, la de la felonía.

Por suerte, su aportación a la política actual, además de poner en tela de juicio la política exterior y la solvencia económica, ha sido poner en duda el mismo Estado de las Autonomías. Con la seriedad del odio que siempre le ha caracterizado.

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Música para acabar la semana.

El genial Gabriel Yared nos regaló toda una banda sonora en “El paciente inglés”, a la cual llevo dándole vueltas toda la semana que hoy termina.

Disfruten:

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Risotto de setas.

Por un lado necesitamos un caldo de pollo.

Por otro, en una olla ponemos a freír a fuego medio-bajo apio y cebolla bien picados. Añadimos arroz (un cacillo por persona). Vamos removiendo. Cuando el arroz y la cebolla empiezan a estar transparentes, agregamos vino blanco (o Martini bianco si tenéis). Y empezamos a remover para que no se pegue.

Respecto de las setas: o se compran crudas y basta con limpiarlas al grifo, secarlas, quitarles el tallo y cortarlas; o se compran secas y se ponen a hidratar en un tazón con caldo de pollo bien caliente, se tienen tres minutos, se sacan y se les corta también el tallo y se las parte.

Mientras, hemos ido añadiendo al arroz cacillos de caldo a demanda, según se fuera quedando pastoso, y removiendo para que no se pegue en ningún momento. Si hemos usado setas deshidratadas, le añadimos el caldo donde hemos tenido las setas, cuidando de que no nos hayan dejado tierra en el mismo. Añadimos caldo, y removemos… hasta que el arroz se vaya haciendo. Cuando veamos que al arroz le falta poco, echamos las setas partidas y seguimos removiendo.

Cuando el arroz esté casi hecho, echamos un buen dado de mantequilla y sal. Mezclamos hasta que la mantequilla se funda y quede bien mezclada. Rectificamos de sal. Echamos parmesano rallado.

Dejamos de remover, le ponemos la tapa a la olla, lo retiramos del fuego y dejamos que repose tres minutos.

risotto setas Risotto de setas.

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“Habitación en Roma”, de Julio Médem.

Sí, puede ser verdad. Muchos dicen que el cine de Médem hay que comprenderlo, que “te tiene que gustar”, pero por suerte para mí, estoy en el grupo de los que les gusta el cine de Médem.

Luego está el otro grupo de idiotas que no quisieron entender el cine documental de Médem, “La pelota vasca”, para más señas. Quizás porque su estrechez de miras es proporcional a su apego por otros tiempos en que la tijera era la reina del celuloide y no les gusta que se den diferentes puntos de vista que no sean los de su monocorde letanía sobre el País Vasco. Pero eso es harina de otro costal.

Con “Habitación en Roma”, Médem logra la narración de una noche de encuentro con el único escenario de una habitación de hotel en la Via dei Coronari, en Roma, cerca de la Piazza Navona, por si alguna vez os da por ir a visitar. Alba y Natasha tienen un encuentro casual en la noche romana y la atracción supera el plano meramente químico, fisiológico y sexual para desvelarse poco a poco en una suerte de coincidencia trascendental, que lo sobrepasa todo, más allá de los meros detalles de la vida de las que hasta entonces han sido dos desconocidas.

Un gran acierto el de Médem en la situación. Quizás yo sólo recuerde “La soga” de Hitchcock como la única película en la que toda la acción se desarrolla en un único espacio. En nuestro caso, una amplia habitación, un balcón idóneo y un mundo que gira en torno a la cama y al ordenador portátil, la única ventana que nos hila al exterior.

Un gran acierto también el juego de tonos ocre de la luz artificial, del amanecer, de la habitación, con el más pálido blanco del baño.

Y la banda sonora, con Russian Red y el tema “Loving strangers”, que Médem hace sonar en los momentos adecuados y en los versos más adecuados aún.

En relación con el reparto, sólo hay un personaje masculino, el empleado, recepcionista, proveedor del hotel, Max, interpretado por Enrico Lo Verso, a quien pudimos ver como espadachín en “Alatriste”.

Ellas, Alba y Natasha, corresponden a una diseñadora de vehículos vallisoletana y a una estudiante de arte, interpretadas por la siempre solvente Elena Anaya (nunca ha defraudado desde que se desveló con “Familia”, de Fernando León) y la novel Nathasa Yarovenko. Y en medio de las subidas de una atracción sexual inmediata y de la curiosidad por la vida de la otra vienen las bajadas, los ataques de fidelidad a sus parejas, la condición humana en su esencia más cruda.

Pero el logro fundamental de Médem es, sin duda, en los tiempos que corren aún (por desgracia) en España y en Italia, dejar patente la posibilidad de elaborar una historia de amor entre mujeres sin que, hasta ahora, nadie ose públicamente poner en duda la solvencia del film sin riesgo de ser tachado, con razón, de homófobo inculto del carajo, porque nadie le podrá hacer otra “crítica”.

Se trata más que de una historia de amor, de una narración sobre la complejidad de la condición humana en el mundo globalizado, donde una española y una rusa, de culturas diferentes, se encuentran a medio camino, en Roma, y dan lugar a alturas y bajadas que, en mayor o menos medida, uno, cualquiera, usted o yo, vive también en el mundo de hoy.

habitacion roma Habitación en Roma, de Julio Médem.

Este artículo también se ha publicado en el blog cultural de JSCL.

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“Nada dos veces”, de Wislawa Szymborska

“Nada dos veces”, de Wislawa Szymborska

Nada sucede dos veces
y es lo que determina
que nazcamos sin destreza
y muramos sin rutina.

Ningún día se repite,
ni dos noches son iguales
ni dos besos parecidos,
ni dos citas similares.

Entre sonrisas y abrazos
verás que la paz se fragua
aunque seamos distintos
cual dos gotas de agua.

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Reflexiones sobre la “ley Sinde”.

No, no voy a añadir una opinión más.

Creo que, del modo más didáctico y completo posible, María González ha dicho lo que había que decir, y me siento plenamente identificado.

Así que, para leerla, basta pinchar el enlace.

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Música para acabar la semana.

Esta chica va a subir enteros. ¡Síganla!

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“Bilbao – Nueva York – Bilbao”, de Kirmen Uribe.

El año 2009 fue el año de Kirmen Uribe. Para algunos saltó a la fama cuando Patxi López leyó su poema “Maiatza” (“Mayo”) en su toma de posesión en la Casa de Juntas de Guernica. El poema forma parte de la obra “Mientras tanto dame la mano” que no sólo logró dar un buen soplo de actualidad a la poesía en euskera sino que su traducción (felizmente editada por Visor, que siempre vela por la poesía ibérica) no pierde ni un ápice de transmisión de lo lírico, de lo histórico y de lo anecdótico.

Tuve la oportunidad de escuchar al propio Uribe recitar alguno de aquellos poemas en la velada que el Día del Libro tuvo junto con Quique González en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y es de esas cosas que no se olvidan.

Su novela “Bilbao-New York-Bilbao” ganó el Premio Nacional de Narrativa también en 2009. Lo que la prensa destacó es que el Nacional, un premio estatal, se lo llevaba una novela cuyo idioma original no era el castellano, sino el euskera.

La novela “narra” el viaje a Nueva York, en avión, de nuestro autor, en primera persona, pero esto no es más que un hilo conductor para remontarse a la historia de los Uribe, desde Liborio, el abuelo pescador hasta Kirmen, con pasajes que entroncan con las vivencias de la Guerra Civil en Euskadi, pasando por la investigación, ligada al abuelo Liborio, sobre un cuadro costumbrista de Aurelio Arteta. Historias de Euskadi, de Ondarroa, de Lekeitio, de los pueblos con fachada al Atlántico, islas en medio del mar, pueblos fríos, narradas con bonanza, con una dosis de peculiar humor, con sencillez, poemas antiguos, letras de Norah Jones, y con el cuidado de los recuerdos de familia, de quién vivía en según qué calle, de los que sólo iban a veranear o de Santiago, hermano de Tomás Meabe, fundador de Juventudes Socialistas, pasando por encuentros de escritores del hoy que se empeñan tenazmente en dar una vuelta de tuerca a la narrativa de nuestros días.

Merecedora del premio por lo que supone de renovación y por la audaz apuesta por el euskera, que debía recibir un fuerte impulso y lo ha recibido. Sinceramente espero que haya más años de Kirmen Uribe para poder seguir con novelas como ésta y con poemarios como el que os he mencionado.

bilbao newyork bilbao kirmen uribe Bilbao   Nueva York   Bilbao, de Kirmen Uribe.

Este artículo también se ha publicado en el blog cultural de JSCL.

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