¿Collage?


No hay más ruido en la noche que el jodido despertador, convertido en instrumento de insomnio. Apaga el Sol, que hace frío. 1-7-8-9, el año de la Revolución. La cara del marino cuando ve que el barco que se aproxima también se ha amotinado. No te tiñas de rubia si tienes las cejas negras. Variaciones: piedra, papel y mechero. Lo que no sé es cómo no terminamos en la cama. Bueno, en realidad, terminamos en la cocina, menos mal. Me bajó una musa y me quedé dormido. A la mañana siguiente vino otra, y no me acordaba de lo que me dijo la anterior. El nuevo mensaje era más sobrio.

¿Has dicho John Coltrane? Esa señora me pirra. ¿Tarta al whisky? Dame tarta y luego ya veremos lo que bebo. El 90% de las escaleras del Metro tienen un número impar de escalones. ¿Puede ser la línea recta el camino más corto hasta tus curvas? Que alguien le diga a los Who que no se muevan de la pared. El Metro de Madrid está lleno de encuentros casuales, y eso nos lo permite y fomenta la velocidad que lleva. El Sol que se filtra por la persiana.

Nada es lo que parece. Bautismo de fuego no es meter la cabeza del niño en una hoguera. Seremos de todo menos cursis. Lo que no entiendo es cómo terminó aprobando Economía Política. Gente que no usa auriculares y gente que, aunque los use, nos transmite su música por encima del volumen de la nuestra. Ascendiendo para el cadalso, en Montmartre. Esos zapatos de punta, raídos. No puedes estar otros 20.000 kilómetros sin cambiar el aceite. Camisas a medida, a medida de once varas. Tiene cuentos dentro del cuento. No trabaja porque está contra el sistema. País extremista: o apesta a sudor o a perfume empalagoso. Dos gripes al año equivalen a cincuenta películas. Madre, cambie este pañuelo porque vuelven los delirios. Carteristas en traje de faena. Café.

Grupo sanguíneo: Merlot, Cavernet-Sauvignon. Petroleros ardiendo. Me mordió el lobizón. Y en el asiento de enfrente, un rostro de repente, barrio malevo, melodía de arrabal. Mienten y saben que mienten. Hay dos Españas y ésta que me he tragado no es la mía. El hambre y la escasez de tiempo son aliadas entre sí, y enemigas del buen comer y del mejor cocinar. Morderte debe ser como darle un viaje a esos bizcochos con pepitas de chocolate. Excusatio non petita, hipoteca denegada. Fumigaré el tomillo con napalm antes de echarlo al cordero asado. Stay, little Valentine, stay ahí quietecita. De todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío. ¿Cómo? ¿Que no la has visto? Joder, no acierto con las teclas, como si descendiera por tu escote. Vino blanco, muy frío. Ulises, pero con plano nuevo del Metro. Órdago, sin par ni juego, pero con tus cartas.

No existen los santos, ni mucho menos las beatas. La rectitud se define a veces por oposición a los bandazos. Como te coja… te pongo ruedines. Apaga la tele, que se enteren los vecinos. Maldito perro. Anda y mira para otro lado, el problema de la mierda no es sólo no verla, sino no olerla. No critiques lo que no puedes comprender. El tamaño importa. Revisores en el Metro. Vale por un gintonic. Segovia: ese refugio. Habrá que volver a los Lumiere, y empezar de cero, porque en el cine conocemos el principio, no como con la música. Grandes mentiras del mundo. Balada del que nunca fue a Granada. Aquí lo que hay es mucha puta y mucho hijo de puta. Zapatos nuevos. Serás gorrón. Ascensores de medio piso. La fotografía digital es como mear sentado. Ésos sí que sobrepasan niveles.

Carlos III bajó de su caballo y con voz profunda se pasó a la metadona. Palabras que sólo unimos los humanos: matanza y fosas. Los grandes crímenes siempre tienen algún cáncer: Pinochet, Mladic. Tela marinera. ¿Qué precio tiene el valor de trabajar y no cobrar? Eso, eso, sal de la trinchera. Hay algo mejor que estar en el sitio correcto en el momento justo, que es presentarse sin avisar. Cadenas de plata en los tobillos. Ese olor. Por no tener no tiene bañera donde cortarse las venas. Vivir de la novela. Castrados. A eso le llama música para follar. Comisiones bancarias: nuevo sindicato. Subirse solo al ascensor y que te diga que hay sobrepeso de verdugos. Vinieron dos hombres. ¿Interjección o vocativo? El que rindiere plaza al enemigo o se pusiera bajo sus banderas en armas contra España… gol de Iniesta.

Meninas, perros. Bomberos pirómanos con cortinas de humo. Hago chas, y aparezco encima de ti. Venimos en son cubano. Pelusas en la sopa. Los siete males: do, re, mi, fa… Pericia, señor Pullings, pericia. ¿Por dónde íbamos? Ah, sí.

 

 

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  1. #1 by Ruth on 03/06/2011 - 21:03

    Diferente. Me gusta. Buen finde, señor Greciet ;)

    • #2 by Chus Greciet on 03/06/2011 - 22:00

      Gracias e igualmente, Sanz.

  2. #3 by Escoja el que guste de entre las múltiples opciones. on 04/06/2011 - 0:58

    Dicen que a partir de una cierta hora noctámbula se solapan recuerdos y presentes de todos los colores. Dicen, ¿eh? Que yo no lo he comprobado nunca.

    Lo que me recuerda, a propósito de un poco todo, lo siguiente:

    http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0055-01/poemadada.html

    Que no se le atraganten a usted los retales.

    • #4 by Chus Greciet on 04/06/2011 - 11:43

      Dicen.
      A mí a veces me hierve la cabeza. Y entonces preparo mate y otras hierbas.
      Beberé despacio, casi a sorbitos.

(No será publicado)