Tipos infames.


No es una cuestión de publicidad. Se trata de una librería regentada por jóvenes y de modo innovador.

Este puente pasado estuve por el barrio en el que vivieron mis abuelos y donde nacieron mi madre y sus hermanos, mis tíos: el barrio de Maravillas, que ahora todo el mundo conoce como barrio de Malasaña.

El caso es que yo ya salía predispuesto a visitar, en la calle San Joaquín, una nueva librería que, por Internet, me había causado muy buena impresión: Tipos Infames.

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Se trata de un modelo algo innovador. ¿Y cómo se innova en una librería? Pues, en el caso que nos ocupa, con un poco de barra, con vinos, cafetera e infusiones. Además, hay mesas para pasar un agradable rato y una muy buena selección de libros en riguroso orden alfabético (quizás las novedades sean las únicas que andan separadas). El local, que yo conocí en mi infancia como el horno de La Criolla, escenario de mis juegos infantiles con mis primos, cuenta además con un buen sótano, con “cueva” como casi todos los inmuebles de la calle. Mi madre, de hecho, asegura, aunque no lo vivió, que fueron usadas como refugio durante la guerra.

Un diseño funcional y claro del local, un pequeño reservado al fondo y el justo equilibrio entre libros y vinos, le añades el buen trato de los chicos que lo regentan y ya tenemos un nuevo local para un barrio pujante que vive hoy sus mejores días después de lustros de decadencia.

Os recomiendo que os deis un paseo por la corredera, por la calle del Espíritu Santo, por la de Pez, por la plaza de San Ildefonso, y por las vecinas a todas éstas, por el Rastrillo y por los alrededores del Dosde, y veréis los buenos días que vive hoy el que fuera barrio de Manuela Malasaña.

Para hacer un alto en el camino, entrad en Tipos Infames. Un vaso de vino da fuerza y alegra el camino, y de paso os ponéis al día de lecturas.

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