Hablar y callar.


Decía Alfredo Pérez Rubalcaba en su intervención de ayer en la presentación de Jaime Lissavetzky como candidato a la Alcaldía de Madrid que, ante la crisis y el apoyo a la confianza en la solvencia de nuestras cuentas, el Partido Popular y Mariano Rajoy hablan cuando deberían callar y guardan silencio cuando deberían hablar.

Resulta curioso, la mar de curioso, observar cómo el PNV sale esta semana, la de la quiebra de Irlanda, a arrimar el hombro y apoyar la confianza en la solvencia de la deuda española. Igualmente curioso es ver cómo en Portugal, el gobierno del socialista Sócrates saca adelante los presupuestos con la abstención de la oposición, que prefiere echar así una mano. Resulta más curioso ver que, tras la reunión del empresariado con el presidente Zapatero, ellos se comprometan a “hacer España” y vender la capacidad de nuestro país para el empuje y la recuperación económica. Y resulta curioso, y Rubalcaba lo recalcaba ayer, que el único mensaje de apoyo de Mariano Rajoy sea el apoyo para un adelanto electoral, sin más propuestas, sin más apoyos, simplemente un adelanto, sin ofrecer ni una cosa ni su contraria, es decir, sin ofrecer apoyo al Gobierno, pero tampoco un modelo alternativo.

Y es que, preocupados como andan por que se adelanten las elecciones, olvidados como andan de dar un mínimo mensaje de confianza y lealtad para nuestras cuentas públicas, se les han caído los modelos. Podemos volver a la entrevista de Rajoy en El País, una colección de evasivas. Y podemos recalcar en la misma que haría lo mismo que Cameron, pero sin hacer lo mismo, pero imitándole, pero tampoco es eso, pero ni mencionar que a Cameron se le ha puesto de rabieta medio país, empezando por los universitarios, que ven cómo las tasas han subido como la espuma (mientras, aquí en España subimos las becas, no las tasas).

El paraíso irlandés del PP tiene una deuda galopante, unos impuestos ridículos que van a tener que elevar y elevar, y un sector público anémico. Eso era lo que querían Rajoy y Aguirre, negro sobre blanco, en artículos de hace algunos meses. Y Grecia quebró básicamente porque el nuevo gobierno socialista reconoció nada más llegar que las cuentas que les habían dejado los conservadores al irse eran insostenibles y falsas. Rajoy ha prodigado estos meses sus reuniones y guiños con Merkel, la canciller que coquetea con la estabilidad del euro para debilitarlo y exportar más, primando sus germanos intereses sobre el sentido común y europeo (digamos las cosas claras), la misma que parece que sólo abre la boca para meterse con España y con el sur de Europa en general de un modo desleal, como poco.

En resumen, tenemos una oposición sentada en el sofá que cuando abre la boca tiene un espasmo y mete la pata. Y cuando guarda silencio hace gala de su peculiar sentido del patriotismo.

A ver si en una de éstas dan una alternativa y puedo escribir un artículo con un poco más de chicha.

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